ASOCIACION  CIVIL

D.P.P.J. MAT. 25.179

 

El 25 de Mayo, se funda formalmente nuestro movimiento adoptando la denominación

 MOVIMIENTO DE TRABAJADORES REVOLUCIONARIOS

“MARIO ROBERTO SANTUCHO”.

 

El Movimiento de Trabajadores Revolucionarios

“MARIO ROBERTO SANTUCHO”

 

Sede en Quilmes del Movimiento de Trabajadores Revolucionarios “MARIO ROBERTO SANTUCHO”

 

INTRODUCCION

 

  El Movimiento de Trabajadores Revolucionarios “Mario Roberto Santucho” es una organización de masas constituido fundamentalmente por trabajadores desocupados, excluidos del mercado laboral por los sucesivos planes económicos aplicados por las clases dominantes desde el golpe militar de 1976 y cuya profundización se puso en práctica con los sucesivos gobiernos “democráticos.

 

  En 1997, en un pueblo de la patagonia llamado Cutral-Co, se gesto la primera organización de trabajadores desocupados que utilizo como método de lucha el corte de ruta.Es decir, frenar el transito de mercancías como única forma de lucha, ya que al estar desocupados no podían hacer huelga.

 

  Durante esta lucha, se implementaron los planes sociales para frenar el descontento popular debido a la creciente desocupación, que llegaría para quedarse.

 

  Nuestro movimiento, se encuentra alineado a esta espiral histórica que constituyo un fenómeno social nuevo, en el marco de la lucha de clases en Argentina: EL MOVIMIENTO PIQUETERO.

 

  Desde aquella histórica epopeya de Cutral-Co y Plaza Huincul, se sucedieron las luchas del movimiento piquetero siempre desarrollándose en forma ascendente.  Hacia  Mosconi y Tartagal, el puente Gral. Belgrano que une Corrientes con Chaco, Jujuy, etc. Así, fueron sistematizándose y creciendo en número y organización, diseminándose por todo el país.

 

 En  el Gran Bs. As. con una gran concentración de población y sometido a la pobreza y miseria, es donde  se concentran las organizaciones más numerosas.  Es donde nosotros comenzamos a organizarnos, primero en distintos nucleamientos que luchaban por planes sociales y alimentos para sus comedores y merenderos en las barriadas más humildes.  La Matanza y Florencio Varela, los distritos más grandes y poblados, son el eje de la lucha de desocupados a comienzos del siglo.

 

Susy Paz en la sede de la Organización

  Justamente, es en F. Varela donde comienza a gestarse nuestro movimiento, del primer MTD (Movimiento de Trabajadores Desocupados) Teresa Rodríguez (en referencia a una trabajadora asesinada por la represión en Plaza Huincul) donde recalan también compañeros  de experiencias anteriores que resultaron frustradas.

 

ORIGEN DE NUESTROS MOVIMIENTO

 

  La organización en el Movimiento Teresa Rodríguez no alcanza las expectativas esperadas y se produce a mediados de 2005, una ruptura de la cual surge nuestro movimiento.

 

  El 23 de Mayo de 2005, se lleva adelante una asamblea donde se plantean los problemas y diferencias que detonan la separación de una importante masa de compañeros, especialmente del “cabildo M.R.SANTUCHO” de Ezpeleta, partido de Quilmes.

 

El 25 de Mayo, se funda formalmente nuestro movimiento adoptando la denominación

 MOVIMIENTO DE TRABAJADORES REVOLUCIONARIOS

“MARIO ROBERTO SANTUCHO”.

 

  Reconociendo concientemente que no hay posibilidades de transformar nuestra situación y de la clase obrera en general, bajo el modo de producción capitalista, es que decimos que solo una revolución triunfante encabezada por los trabajadores podrá dotarnos de las condiciones materiales necesarias para vivir dignamente.

 

   Así, es que decimos claramente nuestros objetivos en el proceso de la lucha de clases, organizarnos para la revolución, como trabajadores ocupados y desocupados.  También aceptamos la enorme responsabilidad que con lleva denominarnos “MARIO ROBERTO SANTUCHO”, reivindicando la lucha y figura del Secretario Gral. del  P.R.T. y Comandante del E.R.P. , como ejemplo moral de combatiente revolucionario, quien entregara su vida, así como miles de compañeros de la gloriosa generación del ’70, en pos del socialismo.  La figura del MARIO ROBERTO SANTUCHO el “Robi”, así como la del “Che” son la expresión más elevada de lucha por el cambio social y la liberación nacional.

 

  No fue fácil, después del duro trance que significa una ruptura, seguir adelante con la organización.  Duros meses sin el alimento ganado en la lucha, para los comedores y merenderos, con la incertidumbre de que se cayeran los planes de los compañeros, fuente de ingreso necesario, aunque escaso.

 

 Sin embargo, seguimos delante de la única forma que conocemos; luchando, movilizando, organizando y con solidaridad de clase.

 

  Hoy vemos como esa apuesta, asentada en cada compañero que resistió innumerables problemas, se transforma en una organización cada vez más fuerte y consolidada.  Con hechos que nos marcaron a fuego, como la represión en el Puente Pueyrredón, nos dieron mas vigor y la experiencia de esas luchas  no templaron para no cejar y tener este presente lleno de proyectos  y en pleno crecimiento y consolidación.

 

 De aquella primera movilización (26 de Junio de 2005, tercer aniversario de la masacre del P. Pueyrredón) a estas jornadas inmersos en la lucha popular de la Argentina, han pasado muchas cosas, buenas y malas, pero a fin de cuentas experiencias que enriquecen la construcción cotidiana.  En las asambleas de cada Cabildo, en las diversas comisiones: alimentos, administración, política, proyectos productivos, etc. donde intentamos aplicar lo aprendido y mejorarnos unos a otros.

 

  A aquel núcleo primigenio, fueron sumándose compañeros de muchos lugares y experiencias diversas, a esté conjunto que nuclea a más de 5000 compañeros de Quilmes, Alte. Brown, Berazategui, F. Varela, El Tigre, La Matanza, Laferrere, Alejandro Korn y  Santiago del Estero (Capital y  Quimili).  Desarrollando además de comedores y merenderos, proyectos productivos como: huertas, panaderías, talleres, carpinterías, etc.

 

  Creemos que, aunque solo el socialismo nos liberara del yugo que nos oprime, debemos mejorar las condiciones de vida de nuestros compañeros.  Por eso, estamos desarrollando el proyecto de una fábrica de calzado, que se encuentra en la etapa de acondicionamiento del lugar, como forma de también de dotar a nuestro movimiento de una genuina fuente de trabajo.Hay también proyectos para una marroquinería, fábrica de ropa de cuero y textiles, bloqueras y otros.  Pero, sabemos que esto no alcanza y solo un gobierno obrero revolucionario generara las condiciones para que el trabajo sea digno, y cuyo objetivo sea el disfrute de hombres y mujeres del pueblo.

 

  Teniendo en cuenta esta concepción, con la adopción de una denominación con un significado histórico tan contundente, decidimos construir una mística heredada de los compañeros combatientes revolucionarios del E.R.P. tomando como simbología una bandera; la bandera que el Gral. San Martín y el Ejercito de Cuyo llevaran a la victoria durante las épicas jornadas que siguieron al cruce e los Andes, durante nuestra 1º guerra de Independencia.  Sumando a esos colores –celeste y blanco- la Estrella Roja de cinco puntas símbolo de la lucha obrera  internacionalista y por el socialismo.

 

Blanca Santucho junto a Ofelia Rosales

  Las bandera de MTR SANTUCHO, son las de nuestros héroes de la 1º Independencia; Moreno, Castelli, San Martín, y Belgrano, de la gloriosa generación del ’70, del PRT-ERP, de los 30000 compañeros detenidos-desaparecidos, de piqueteros Anibal Veron, Darío Santillán, Maximiliano Kosteki, etc.

   

NUESTRAS  TAREAS

 

   Desde  que el movimiento piquetero se hiciera presente en la lucha de clases,  como vanguardia de los desposeídos y marginados por el sistema capitalista, las exigencias se han acrecentado, exigiendo desde lo social y desde lo político; como organizaciones sociales, dar pasos hacia estructuras que mejoren la calidad de vida de los  compañeros y en los barrios.

   

  Organizando y luchando por nuestros problemas sanitarios, de la educación y del trabajo; la sola opción de pelear por planes sociales ya no es (para nosotros) la única opción.  Somos concientes que es poco lo que podemos cambiar dentro de este sistema, pero la experiencia  concreta demuestra que con organización y voluntad para luchar vamos creando las condiciones materiales para la transformación.

 

   Pero, el hecho de ser una organización de masas, sin estructura partidaria no significa que no hagamos política con nuestras acciones.  Desde nuestro humilde papel, creemos necesario aportar hacia una opción política revolucionaria, con ejes en la eliminación de la pobreza y la recuperación del aparato productivo, nuestros recursos naturales y fundamentalmente el bienestar social del pueblo argentino.

 

  Rechazamos las políticas  económicas, que enriquecieron a un puñado de  explotadores y especuladores y sumieron a las mayorías en la pobreza, desocupación, desnutrición, hambre, degradación social y mermaron las expectativas de nuestra gente por su propio bienestar.

 

 

  DECLARACION DE PRINCIPIOS

 

 “Decididos a trabajar, Determinados a Vencer”

 

   El MTR SANTUCHO, es una organización de masas, constituida fundamentalmente por trabajadores desocupados, pero que se encuentra abierta a la participación de trabajadores ocupados, estudiantes, campesinos, intelectuales, etc. y todos aquellos dispuestos a trabajar por la construcción de una sociedad mejor y mas justa. Y acoje a aquellos que adhieran a los objetivos por los que lucho el comandante Mario Roberto Santucho, del que adoptamos el nombre por su heroico ejemplo de moral y combatividad revolucionaria, derrotar al injusto sistema capitalista y construir una sociedad libre de la explotación de clase: la sociedad socialista

 

LOS ENEMIGOS DEL PUEBLO SON NUESTROS ENEMIGOS

 

  Los enemigos del pueblo son los grandes grupos económicos. El imperialismo no tiene

Patria, pero es un dato de la realidad que en términos nacionales hay un país que simboliza

la dependencia y el sojuzgamiento de los pueblos, en particular los latinoamericanos:

Estados Unidos. Esos grandes grupos económicos son el corazón del capitalismo y para

reprimir la protesta y la resistencia han creado instituciones armadas que han defendido

y defienden los intereses de la burguesía (gendarmería, prefectura, policía federal y provincial).

 

  Entre ellas fueron las fuerzas armadas las que asumieron siempre el papel político de intervención en la vida de la sociedad civil y hoy constituyen el resguardo estratégico de esos grupos económicos y sus socios políticos del sistema capitalista, para frenar todo intento de los trabajadores y el pueblo y de sus organizaciones, de liberar a la Argentina de la opresión, la pobreza, la exclusión, la desigualdad.

 

  En este marco, la única manera de ir construyendo una política que aporte seriamente al cambio social es conociendo y señalando claramente a los enemigos del pueblo.

 

  Esto tiene que ver con una concepción estratégica de la política y con un compromiso sin

vacilaciones con las luchas que nos llevaran a la victoria final, a la toma del poder, obrero y popular.

LUCHAMOS POR UNA PATRIA SOCIALISTA

DE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO.

 

     A través de la resistencia popular es necesario golpear al sistema y denunciar sus variantes reformistas, continuistas, populistas y demagógicas.Debemos impulsar la construcción de una alternativa de poder,al poder de los grupos económicos le opondremos el poder, la unidad, la organización y la lucha de los trabajadores y el pueblo.

 

     En este sendero tomamos como propios los ejemplos de Mario Roberto Santucho, Antonio del Carmen Fernández, Rene Salamanca, Agustín Tosco, Roberto Cristina, Norma Arrostito, Carlos Mújica, Angelelli, Camilo Torres, Fidel, más cercano en el tiempo Carlos Almirón, Darío Santillán, Maxi Kosteki. Nos encontramos en la etapa naciente de una nueva organización.

 

     Nuestro Movimiento de Trabajadores Revolucionarios Mario Roberto Santucho,nuclea a trabajadores ocupados,desocupados,jovenes,no tan jóvenes, hombres y mujeres excluidos por el sistema capitalista. Movimiento político de masas que está inspirado en las heroicas enseñanzas de los compañeros antes mencionados y en el de tantos otros miles que cayeron en la lucha del pueblo en Argentina, Latinoamérica y todo el mundo. Entonces se hace necesario ir determinando nuestra línea política y nuestro accionar militante.

 

    De este análisis surge que podemos marcar tres vertientes políticas – ideológicas:

El Marxismo-Leninismo, el Nacionalismo Revolucionario y el Cristianismo de Liberación.

 

    Nos propondremos ser absolutamente coherentes con los objetivos que nos proponemos:

 

    Contra la corrupción de los poderosos, contra las mentiras y traiciones de los políticos burgueses y sus partidos electoralistas, contra la dependencia y el sometimiento a los intereses del imperialismo, luchar contra la injusticia en todo lugar, por trabajo genuino para todos, salud,educación,tierra,viviendas dignas, contra el hambre, la miseria, la marginación, la discriminación, la exclusión.

 

NINGUN GOBIERNO SURGIDO ELECTORALMENTE PODRA

GOBERNAR SIN LA PARTICIPACION DIRECTA DE LOS MONOPOLIOS,

 

    En todas las decisiones fundamentales, ya que no se tiene por el simple hecho de acceder al gobierno, control sobre nuestro país. Nuestra acción y nuestro discurso entonces estará orientado a denunciar y atacar a los grandes grupos económicos, ya que con su eliminación podríamos pensar en vivir con algo más de dignidad.

 

     Este enemigo principal se encuentra agrupado en diversos sectores:Grupo Clarin, Macri, Sociedad Rural, Union Industrial Argentina, Asociaciones de Bancos, Telefonica, Repsol, Edesur, Metropolitano, etc.

 

     El proyecto de este bloque dominante y que lo llevan adelante, es la destrucción de la pequeña y mediana producción y la super explotación del trabajador. De modo que nuestra lucha debe ser antimonopólica y antiimperialista.

 

NUESTRO OBJETIVO

 

    Como organización , los objetivos que nos guían son, desde el punto de vista táctico: la consolidación de la lucha económico-reivindicativa, bregando fundamentalmente por mejorar las condiciones de vida de todos los compañeros del movimiento y la construcción de poder popular en nuestros barrios. Es decir, aportar a todos los aspectos que permitan resolver las necesidades y problemas que aquejan al pueblo.  Consolidar territorialmente nuestra organización desarrollando en los barrios y frentes, una política social de contención, supliendo al estado allí donde este se ausenta y abandona a la gente, ejemplo creando trabajo mediante cooperativas y proyectos productivos; aportando a la salud, procurando medicación y desarrollando establecimientos sanitarios propios; formando instituciones educativas paralelas a las de las estructuras del Estado, etc.

 

       Desde lo estratégico: consolidar a nuestra organización formando compañeros para las enormes tareas a afrontar.  Trabajo de masas que buscara su correlato en las políticas implementadas: antiimperialismo y lucha de clases, hacia la toma del poder y la implantación del socialismo como liberación de las fuerzas productivas y motor de la transformación de la sociedad.

 

      La lucha reivindicativa (social), eje de una política de masas que tendrá características antiimperialistas y de unidad con los que luchan, es la base de una construcción que vaya creando las condiciones para una lucha superior y netamente política, por lo que nuestros compañeros deberán elevar el nivel de conciencia a sabiendas que el objetivo estratégico que perseguimos, es la toma del poder estatal. 

 

      Nuestra estrategia debe ser la toma del poder por parte de una organización revolucionaria que encabece un frente antiimperialista, organizador de un amplio movimiento de masas en su lucha contra el capital monopólico.

 

      Esta lucha será larga y dura, tendrá periodos de avances y retrocesos, victorias y derrotas. La acumulación de experiencias por parte de las masas y de las organizaciones es lo que permitirá lograr la integralidad y la potencia que garanticen la victoria final.

 

      Debe ir más allá de la resistencia a los gobiernos de turno o a la mera recuperación de organizaciones sindicales, estudiantiles o territoriales.

     Debemos apuntar a la disputa total de las relaciones de poder político, social, cultural para edificar otro tipo de sociedad, sin explotadores ni explotados, libre y justa.

 

   LINEAMIENTOS  POLITICOS

    Nos declaramos como un movimiento de trabajadores desocupados y ocupados y excluidos del sistema capitalista, siendo las mujeres, hombres jóvenes y mayores, todos los compañeros  padeciendo las mismas necesidades compartiendo la misma lucha y siendo miembros de una misma clase: LA CLASE OBRERA.

   No podemos menos que llevar adelante la lucha reivindicativa, económica y política que demandan las masas, arrancándoles a la  burguesía por medio de las movilizaciones, la lucha en las calles, las concesiones que nunca nos hubieran  querido dar.

    Seguimos el camino de la generación revolucionaria de la década del  70, levantando las mismas banderas: luchar por la construcción de una nueva sociedad,  sin explotadores, ni explotados.

NOS DECLARAMOS COMO UN MOVIMIENTO POLITICO DE MASAS, CLASISTA, ANTIBUROCRATICO Y ANTIMPERIALISTA.

    Luchamos contra la corrupción de los poderosos, las empresas multinacionales, el sometimiento a los intereses imperialistas.

    Luchamos contra las mentiras y traiciones de los partidos políticos burgueses, contra la injusticia en cualquieras de sus manifestaciones, contra la miseria, la marginación, la discriminación, la desigualdad social.

 

LUCHAMOS POR TRABAJO GENUINO PARA TODOS, POR EDUCACION, POR LA SALUD, POR LA SALUD, POR LA TIERRA Y VIVIENDAS DIGNAS. 

     Luchamos por el cambio social, que solo dará cuando en nuestro país gobiernen los trabajadores y el pueblo, la lucha direccionada por un partido revolucionario de la clase obrera ,con un ejército revolucionario popular y el frente antiimperialista, que conducirán indefectiblemente a la toma del poder.

 


 

FUNDACION

  DEL  PARTIDO  REVOLUCIONARIO

DE LOS  TRABAJADORES

( P.R.T.)

1965 -25 MAYO -2007

 

 

Introducción decada del 60

 

El PRT surge en una etapa crítica del desarrollo del capitalismo en el país.  El agotamiento del proyecto de la burguesía nacional como consecuencia de la paulatina integración de una parte de ella al proceso de concentración monopólica y centralización del capital, influye notoriamente en lo político y social.


    La "Revolución Libertadora" de 1955 que dio el golpe de gracia a la experiencia peronista -que ya venía mostrando sus limitaciones-, impulsó una política económica social con planes que facilitaron el proceso de concentración monopólica.  Para ello, proscribió o reprimió a las fuerzas que expresaban a la clase obrera y al campo popular; trató de debilitar o dividir al movimiento sindical; facilitó la penetración de los capitales transnacionales; orientó una política de achicamiento del mercado interno con sensibles caídas del poder adquisitivo de los trabajadores, etc.


    Las más importantes expresiones de la burguesía nacional que se habían desarrollado vigorosamente con la política del gobierno de Perón, se fueron integrando paulatinamente a los grandes monopolios internacionales, al mismo tiempo que avanzaron en un proceso de monopolización asociándose y absorbiendo a otros sectores productivos.

 


Se agudizaron en todo el período las luchas entre los sectores de la burguesía que impulsaban la concentración del capital y los que resistían su destrucción y absorción, lo que motivó una acentuada inestabilidad social y política.  Era manifiesta todavía la debilidad de los nuevos sectores monopólicos para definir otro proyecto hegemónico.


    Frondizi, con su política desarrollista, llegó al gobierno pactando con el peronismo proscrito, impulsando los planes del capital monopólico menos comprometido con las transnacionales; pero vio frustrado su intento de erigirse en dique de contención de los reclamos de las masas.  Los enfrentamientos entre "azules y colorados" (dos proyectos de Partido Militar) en 1962 reflejaron asimismo los conflictos en lo interno del bloque dominante, donde aún no habían logrado imponerse totalmente los grupos monopólicos más ligados a las transnacionales. 

 

Se daba una aguda competencia entre ellos y una amplia gama de sectores industriales productores para el mercado interno (numerosos pero no los más poderosos económicamente), afectados por la política promonopólica que se impulsaba.
  

Esa contradicción se expresó en el terreno político con el triunfo de Illia apoyado espontáneamente por sectores que desoyeron el llamado al voto en blanco formulado

por el peronismo y por otros núcleos populares que, de esa manera, impidieron el triunfo

del candidato oficialista, el General (R) Aramburu, que impulsaba la política de transnacionalización.

 

En ese breve período constitucional, el gobierno radical (UCR del Pueblo: 1963-66) intentó implementar una línea económica y política que respondía a la burguesía menos concentrada, a contramano de la que determinaban los grupos burgueses que gradualmente controlaban los aspectos fundamentales del aparato productivo del país y del sistema financiero.  La crisis capitalista se agudizó; el proceso de concentración continuó aunque no fue el eje de la política económica oficial; el Partido Militar se fue homogeneizando; la dirigencia cegetista acosó al gobierno.  El período se cerró con el golpe militar de Onganía Gunio de 1966) que contó con el respaldo de la burocracia sindical peronista y con el expectante y transitorio crédito que le abrió el propio Perón.


    Krieger Vasena desde el Ministerio de Economía orientó medidas que facilitaron el natural proceso de concentración propio del capitalismo.  Esas medidas, a la vez que centralizaban el capital en pocas manos, crearon condiciones para el desarrollo de las grandes concentraciones obreras y el crecimiento de la clase obrera de la gran industria automovilística, siderúrgica, petroquímica, etc., que fue convirtiéndose en la fuerza motriz fundamental del campo popular, a la vez que se incremento la pauperización de las capas medias.


    Trascendentales acontecimientos internacionales en el período conmovieron y esclarecieron a los sectores más politizados de la clase obrera y las masas populares: el triunfo de la Revolución Cubana, la victoria del pueblo cubano en Playa Girón y la definición socialista de la Revolución; la ocupación de Santo Domingo por los marines yanquis; la intervención norteamericana en VietNam; las experiencias del Che Guevara.


    Ante todos estos hechos, el pueblo argentino tomó posición.  Se promovieron declaraciones, actos públicos masivos, que fueron marcando el camino a los sectores políticos progresistas y, sobre todo, a las nuevas camadas de jóvenes que no lograban inserción laboral ni estudiantil en la sociedad en crisis ni referentes políticos y que sí encontraban un modelo en la experiencia cubana, absolutamente diferente de la que ofrecía la democracia burguesa.


    El peronismo y los partidos políticos tradicionales que no representaban al sector dominante de la gran burguesía monopólica, sino que más bien expresaban todavía a capas burguesas que iban siendo destruidas o desplazadas, fueron incapaces de definir propuestas superadoras de la crisis.  Ocurrió que la otrora burguesía nacional perdía posibilidades históricas de ser la fuerza motriz del proceso de desarrollo capitalista, siendo desplazada paulatinamente por la puja de sectores monopólicos.


    El peronismo, pese a los esfuerzos de sus expresiones más progresistas, se limitaba a añorar el pasado bregando por un "retorno" sin propuestas adecuadas a las nuevas condiciones socio-económicas.  El Partido Comunista, como lo reconoce en la autocrítica

 de su XVI Congreso, había perdido de vista el objetivo del poder y no levantaba una propuesta independiente que interpretase los intereses históricos de la clase obrera.


    Luego de la caída del gobierno de Perón, los núcleos peronistas más comprometidos con los intereses populares se habían lanzado a la búsqueda de una fundamentación político-ideológica para sus aspiraciones de cambios sociales revolucionarios, indagando en experiencias de otros pueblos.  En tanto, numerosos sectores comunistas, socialistas o "marxistas independientes" (como se auto definían) "descubren" al peronismo, originando tendencias de acercamiento que en numerosas circunstancias los condujeron a un descarado "entrismo" o al "seguidismo" de la dirigencia política peronista o de la burocracia sindical. 

 

    En este camino, orientan políticas de concesiones, rebajándose postulados teóricos fundamentales hasta olvidar principios esenciales de la ideología marxista-leninista.


    La carencia de representación política de los nuevos sectores sociales que generaba el desarrollo capitalista en su etapa monopólica (clase obrera de la gran industria y capas medias en proceso de pauperización) trata de ser cubierta por distintas organizaciones y grupos de diversos matices.  Entre esos grupos se encuentran los que dieron origen al Partido Revolucionario de los Trabajadores.
 

  25 DE MAYO DE 1965: NACE EL PRT

 

    En la fundación del PRT confluyeron dos vertientes diferentes: el  Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP) y Palabra Obrera (PO).


    El FRIP, políticamente heterogéneo, estaba compuesto por estudiantes, intelectuales de la pequeña burguesía y trabajadores del noroeste argentino (fundamentalmente Santiago del Estero y Tucumán, aunque con influencias en el resto de la región desde la Universidad de Tucumán).  Sus integrantes provenían mayoritariamente de corrientes nacionalistas antiimperialistas que, en determinadas coyunturas, coincidieron con el peronismo y que gradualmente fueron siendo influenciadas por el marxismo.  Convivían en su seno concepciones muy distintas, lo que explica un largo proceso de gestación, de debate, de estudio y de práctica política.  Motivaba a sus integrantes la aspiración de encontrar explicación a la profunda crisis argentina que los afectaba y la búsqueda de los caminos para superarla.
   

 Estas inquietudes impulsaban una activa militancia que gradualmente fue vinculando la organización a los trabajadores de los obrajes santiagueños, a los obreros de los ingenios azucareros, peones del surco y campesinos pobres santiagueños y tucumanos. 

 

 Estos sectores, sumamente combativos y con una prolongada tradición de luchas sociales (especialmente los azucareros tucumanos), habían apoyado fervorosamente el proyecto peronista, lo que no fue obstáculo para que durante su gobierno lo jaquearan con luchas masivas como la histórica huelga azucarera de 1949.  La inserción del FRIP en esos sectores enriqueció su práctica y fue creando condiciones favorables para la adopción ulterior de la ideología del proletariado.


Un referente importante para el grupo de jóvenes del FRIP fue la Revolución Cubana.  Los sectores del nacionalismo antiimperialista del FRIP creyeron encontrar en la experiencia cubana SU revolución, "patriótica", "americana", contra el imperialismo.  Aún no se planteaban claramente concepciones clasistas; primaba la visión nacionalista frente al imperialismo yanqui y creyeron verla materializada en los primeros pasos de esa revolución. 

 

Al definirse por el socialismo, conmovió a toda la sociedad latinoamericana y agudizó contradicciones en el seno del FRIP.


    Mario Roberto Santucho  jugó un papel fundamental en la lucha ideológica que se produjo dentro del FRIP en esa coyuntura.  En 1961 viajó a Cuba y durante dos meses vivió momentos culminantes de aquel proceso, las primeras definiciones políticas por el socialismo y el esfuerzo popular para la construcción de la nueva sociedad.  A su regreso, participó activamente en el FRIP -que acababa de organizarse luego de un prolongado proceso de gestación- con la decisión de dar la lucha interna para convertirlo en un embrión del partido revolucionario en Argentina.


"Desde su primera relación directa con la revolución cubana y con el Che, con la decisión de luchar por la revolución socialista en Argentina, se lanzó con firmeza a desarrollar las condiciones básicas para esa empresa.  Renuente a incorporarse al PC a quien criticaba por su falta de vocación de poder y de confianza en la capacidad revolucionaria de las masas, se apoya en el naciente FRIP para avanzar hacía la construcción de un partido revolucionario, esforzándose por comprender a fondo los principios del partido leninista”.


    En esa etapa de álgidas discusiones dentro del FRIP, empezaron a producirse acercamientos con sectores políticos con los cuales se advertía más afinidad y mayor contacto de los activistas dentro de las masas trabajadoras, campesinas y estudiantiles.  Entre esas relaciones se encontraba el PC de Santiago del Estero al que, luego de compartir actividades de apoyo a la Revolución Cubana, el FRIP formaliza una propuesta de mayor profundización de relaciones con intercambio de documentos, opiniones y una práctica conjunta. 

 

La respuesta negativa del PC se basó en que su línea política rechazaba los contactos con organizaciones a las que caracterizaba como trotskistas.


    A su vez, Palabra Obrera era uno de los varios grupos trotskistas que existían en el país desde los años '50, resultado de sucesivos desprendimientos y ramificaciones. 

Tenía  inserción en los sectores obreros de los ingenios tucumanos donde practicaba el "entrismo" en el peronismo.


El trabajo conjunto entre el FRIP y Palabra Obrera se inició ligado al conflicto de los obreros de los ingenios que afrontaban la crisis de la industria del azúcar de los años 1961-62.  Se produjeron agudos enfrentamientos entre los obreros en huelga y la policía, entre los dirigentes de las bases y la burocracia, todo lo cual convergió en un primer éxito: la recuperación de la Federación Obrera de Trabajadores de la Industria del Azúcar (F.0.T.I.A.). Constituyó ésta una de las primeras experiencias de sindicalismo clasista de la reciente historia argentina. 

 Los principales dirigentes de los ingenios tucumanos: Leandro Fote (San José); González y Ramón Rosa Giménez (Santa Lucía), Miguel Soria (Concepción), Quinteritos (Santa Ana), entre otros, surgieron del incipiente trabajo conjunto del FRIP-PO.


    Hacia 1963 se acordó la conformación de un Frente Unico entre ambas organizaciones para actuar fundamentalmente entre el proletariado azucarero.  Esta actividad frentista acercó concretamente al FRIP al marxismo, pero en gran medida a través de la lectura que hacía el trotskismo, concepción que influenció a la organización, aunque muchos de sus puntos de vista fueron combatidos desde la formación del Frente.


    A pesar de las diferencias profundas que se advertían desde los primeros pasos, las dos organizaciones fueron avanzando hacia un proceso de fusión que se concretó el 25 de mayo de 1965 dando origen al PRT.  Ambas coincidían en la necesidad de un Partido Revolucionario de la clase obrera ("un partido revolucionario obrero", lo definían), pero la concepción de partido de los dos troncos fundadores era diferente.  El sector del FRIP planteaba -aunque todavía con poca claridad- la necesidad de una organización revolucionaria de la clase obrera, mientras que PO sostenía que debía construirse un partido de los obreros que se originaría y desarrollaría en los sindicatos, llegando a plantear que la CGT debía ser el partido obrero. 

 

 La táctica de PO era dar la lucha económica, espontánea de las masas.  El FRIP pregonaba, confusamente todavía, la necesidad de un trabajo político entre la clase obrera y entre las masas en general, con miras a ir conformando un partido revolucionario de cuadros.
   

Otro punto de discrepancia era el referido a la lucha armada aunque al principio el enfrentamiento sobre el tema quedó soslayado con un aparente acuerdo tácito. 

 

El tema ya había sido objeto de debates muy agudos en el seno de Palabra Obrera donde un grupo, al frente del cual estaba Angel Bengoechea, intentaba preparar "las Fuerzas Armadas de la Revolución Nacional" y comenzar a actuar en el norte tucumano generando un foco guerrillero, tratando de reproducir las experiencias de la revolución cubana. Nahuel Moreno, el dirigente máximo de Palabra Obrera, rompió con la corriente de Bengoechea quien ya había empezado a influir sobre obreros tucumanos, decepcionados de una lucha reivindicativa sin perspectivas.


    Mario Roberto Santucho impulsó una fuerte lucha contra el planteo foquista entre los sectores que debatían el terna de la lucha armada, presentando con todo vigor la necesidad de construir un partido revolucionario, desarrollarlo entre las masas para, después, con su participación, iniciar la lucha armada.  Bengoechea vio frustrados sus propósitos de iniciar un foco en Tucumán por la influencia de Santucho en la vanguardia obrera tucumana.
   

Las experiencias de Bengoechea y de Masetti fueron muestras elocuentes del impacto de la revolución cubana.  Ambas abrieron la primera discusión concreta sobre la cuestión de la disputa del poder en Argentina: ¿Lucha armada como camino para tomar el poder? ¿Lucha armada de la vanguardia o de las masas? ¿Lucha armada antes de que exista un partido revolucionario? ¿Qué tipo de partido se necesita para dirigir a las masas hacia la toma del Poder?
   

También existían diferencias entre las dos vertientes fundadoras del PRT acerca del peronismo (Palabra Obrera practicaba el "entrismo") y con respecto a la IV Internacional Trotskista (PO impulsaba la incorporación del PRT).  Estos dos puntos de divergencia se resolvieron a modo de transacción en el II Congreso (1966) con el rechazo rotundo al "entrismo" y con la incorporación de la organización a la IV Internacional.  Palabra Obrera pretendía, además, la definición de partido trotskista, lo que nunca llegó a darse.  El PRT se definió en el IV' Congreso "Partido marxista de la revolución" y,  a partir del VI Congreso, partido marxista-leninista.


    Sin embargo, la incorporación a la IV Internacional resultó ser una muestra clara de las conciliaciones en un proceso en que la correlación de fuerzas iba variando con el crecimiento de los elementos leninistas.  Es necesario destacar que toda la influencia trotskista en la naciente organización no se debía exclusivamente a Palabra Obrera, sino que era expresión ideológica de sectores pequeño-burgueses incorporados que no habían asimilado plenamente la concepción materialista dialéctica de la historia ni los criterios leninistas de partido revolucionario.


    La fundación del PRT por un grupo de jóvenes conscientes de la necesidad de un partido para la revolución significó un salto cualitativo en la superestructura política. 

 

 Asumir la necesidad de un partido marxista-leninista para la revolución, un partido clandestino de cuadros con centralismo democrático, parecía una osadía política en un momento en que la concepción marxista-leninista era cuestionada por sectores denominados de izquierda que creían que, inevitablemente, llevaba a un burocratismo, tal como se veía al PCUS a partir de Stalin y por la debilidad del Partido Comunista que funcionaba en la práctica como un partido de masas, con una línea política reformista por falta de una visión de poder y de independencia de clase.


    Pasarían varios años para que el PRT comenzara a incidir en la lucha de clases y en la superestructura misma, a pesar de esta concepción avanzada.  Cuando surgió, no se trataba todavía de una organización marxista-leninista ya que, como quedó dicho, convivían en su seno diferencias ideológicas y distintas prácticas políticas.  No era todavía un partido de nuevo tipo, un partido leninista; no podía serio porque los partidos son fenómenos históricos y por lo tanto sometidos al desarrollo de la sociedad y las condiciones concretas en que se mueve.
   

 El surgimiento de un partido es expresión de la lucha de clases; se alimenta y se desarrolla a su calor.  La clase obrera argentina y demás sectores populares habían acumulado grandes experiencias de lucha reivindicativa y política, pero el objetivo de disputar el poder a la burguesía era nuevo.  Los aciertos y los errores deben ser vistos en relación con la base material de la sociedad y con las experiencias políticas existentes hasta ese momento.  El PRT, fundado en 1965, constituía una expresión de lo que la clase obrera como tal fue capaz de desarrollar en esa etapa.  Fue producto de la experiencia histórica de la lucha de clases ante el agotamiento del proyecto democrático de la burguesía nacional y a la falta de un proyecto revolucionario por parte del P.C. Surgió al margen de éste y del Movimiento Comunista Internacional, lo que le privó originariamente de utilizar la experiencia acumulada por la revolución mundial.
   

La vida de un partido no es sólo la obra de sus dirigentes.  Resulta de la interacción del partido con la clase obrera y demás clases y sectores sociales; del papel del partido en la lucha de clases.  Los dirigentes no son más que expresión y producto del colectivo.  Sin embargo, el partido los genera porque los necesita.  No podríamos dejar de señalar el papel rector que cumplieron dirigentes de la talla de Mario Roberto Santucho, de Domingo Mena, de Benito Urteaga, de Luis Pujals, de Antonio del Carmen Fernández y tantos otros que, con su espíritu revolucionario, su búsqueda incesante en el marxismo-leninismo, su capacidad de entrega y de alegría por la revolución, supieron impregnar al PRT de una esencia de clase proletaria, y extenderlo como bastión de referencia, no sólo para los revolucionarios y amplios sectores del pueblo argentino, sino de otros pueblos de América Latina.

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