Habían transcurrido 17 años y
medio desde que el golpe oligárquico lo desalojó del poder y 15 horas de
vuelo desde Roma, Cuando Juan Domingo Perón aterrizó en Ezeiza. El
exilio acababa de terminar.
Para el general, y para
millones de peronistas, se había cumplido un inmenso milagro: aquel
viernes 17, a las 11.15, cuando bajaba rozagante con sus 77 años a
cuestas, al fin, de un mito fabuloso repetido mil veces en la consigna
Perón vuelve.
La escena lo decía a gritos, en
el marco de uno de los procesos de mayor movilización popular de la
historia argentina, en masividad y en profundidad metodológica. Todavía
se ignoraba que diez meses después el líder alcanzaría por tercera vez
la presidencia, en esa ocasión con el 61,86 por ciento de los votos.
La parálisis nacional insinuaba
tensión. En una extraña coincidencia, había sido organizada por la CGT,
que llamó a un paro general, y por el gobierno del general Alejandro
Lanusse, que le dio al suceso forma de feriado para facilitar la
eventual represión policial y fagocitar los honores obreros. Los
desplazamientos de manifestantes hacia el aeropuerto de Ezeiza, rodeado
de tropas, desbordaban el Gran Buenos Aires. Eran sobre todo peronistas
jóvenes, muy jóvenes: jamás habían visto a su líder. Si el despliegue de
tanquetas no había logrado desalentarlos, mucho menos lo haría la
lluvia, por momentos torrencial.
Millones seguían los hechos por
la radio y la televisión blanco y negro, dueños de una gama de
sentimientos que iban desde el llanto hasta la emoción incrédula. Perón
y Lanusse, los dos generales enemigos, venían manteniendo una larguísima
partida de ajedrez político a través del Atlántico. Lanusse había dicho,
entre otras provocaciones, que Perón no volvía porque no le daba el
cuero. Ese viernes el ajedrez siguió: la delicada vuelta de Perón bajo
una dictadura, después de que el partido militar lo había mantenido
proscripto durante las presidencias de Lonardi, Aramburu, Frondizi,
Guido, Illia, Onganía y Levingston, se estaba haciendo sin mediar
convenios. No faltaron el peligro ni la confusión. Pero finalmente la
gran partida terminó en jaque mate.
En vista de que el gobierno
militar no toleraría una concentración de masas como las que habían sido
tan caras al peronismo de mitad de siglo (-a mí no me van a hacer un 17
de octubre, decía Lanusse), Perón había aprobado la idea de volver al
país con una escolta importante, un avión repleto de figuras destacadas.
Junto a Perón viajaban : Oscar
Bidegain y Ricardo Obregón Cano; con el cura tercermundista Jorge
Vernazza, el futbolista José Sanfilippo y el cantante de tangos Oscar
Alonso, el boxeador Abel Cachazú y el historiador José María Rosa; al
lado de Hugo del Carril, Leonardo Favio, Chunchuna Villafañe y Marilina
Ross.
Entre los 153 pasajeros
cuidadosamente seleccionados figuraban la escritora Martha Lynch, el
popular autor teatral Juan Carlos Gené y hasta el cardiocirujano Miguel
Bellizi, quien venía de hacer el primer trasplante de corazón en la
Argentina.
De la vieja guardia peronista
sobresalía Juana Larrauri, alguien que tras sufrir la desaparición de
una hija devendría dirigente de derechos humanos (Emilio Mignone),
Viajaban como políticos los médicos Raúl Matera y Jorge Taiana, entre
otros.
Rodolfo Ortega Peña, quién iba
a ser asesinado poco tiempo después en la avenida 9 de Julio por orden
de José López Rega, viajaba el legendario padre Carlos Mugica otro que
pronto sería asesinado por los mismos.
Lo que tuvo en común la vuelta
del 17 de noviembre de 1972 con la del 20 de junio de 1973 fue la
ignorancia del futuro que el destino le reservaba al pasajero Héctor J.
Cámpora.
Aunque en el charter le tocó un
asiento en primera, al lado de Perón, él no sabía que el líder, al final
de la estada de 29 días en Buenos Aires, lo iba a seleccionar para
presidir la Argentina.
Cuando El tío viajó ya como
presidente desde Madrid, trayendo al líder para
siempre.
Federación de Entidades de Fomento y
Organizaciones Libres del Pueblo de Quilmes
Compañero
Osvaldo Tondino, Presidente / 15 5716
2348
Asociación de Radios y Medios
Independientes Comunitarios Bonaerenses
A.R.M.I.C.O.B.O
Compañero Anibal
Ferrante, Presidente / 15 4998 5013
Asociación Civil "Aguante la Manga"
Compañera Ofelia
Rosales Giménez, Presidente / 15 5450
7838
Domicilio Legal:
Lebensohn Nº 162 Bernal (Partido de Quilmes) Provincia de Buenos Aires
(C.P 1876) Línea de Comunicación 011 4259 4576
República Argentina