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El
aumento de las madres adolescentes es preocupante
Lo cobijó como a
un cachorro
Una perra halló
en el patio de una casa a un bebé recién nacido
abandonado.
La madre tiene 13
años.(EL BEBÉ ESTA INTERNADO EN OBSERVACIÓN
)
"China" toda una "madraza"
Abasto,
La Plata
- El hecho se produjo en los últimos minutos de ayer.
"China" halló al recién nacido y lo trasladó hasta su cucha.
La criatura tenía pocas horas de vida y, ahora, se encuentra
internada en el Hospital de Romero
El hecho se produjo en los últimos minutos de ayer en una
quinta de Abasto, partido de La Plata. La criatura tenía
pocas horas de vida y, ahora, se encuentra internada en el
Hospital de Romero.
Según la información brindada por miembros de la comisaría
7º de La Plata, una perra llamada "China" halló al recién
nacido y lo trasladó hasta su cucha, ubicada en un galpón de
una quinta sita en calle 506 entre 197 y 198 de ese medio,
lugar en el que se encontraban sus cachorros.
El dueño de casa dio aviso de inmediato a la policía por lo
que una comisión de la seccional local se presentó en la
vivienda y halló al bebé.
El niño se encontraba completamente desnudo y presentaba
algunas lesiones por las que fue trasladado al Hospital de
Romero, donde aún se encuentra internado.
Los médicos de ese centro asistencial dijeron que la
criatura tiene muy pocas horas de vida y con 39 semanas de
gestación.
La causa fue caratulada "Abandono de Persona" con
intervención de la UFI Nº 1 de La Plata.
http://www.diariohoy.net/notas/verNoticia.phtml/html/268580535/0858/Una-perra-encontr%F3-un-beb%E9-abandonado-y-lo-llev%F3-con-sus-cachorros/
El aumento de las madres adolescentes es preocupante
En los últimos dos años se verificó
un aumento del número de embarazos adolescentes del orden
del doce por ciento, marcando un tendencia francamente
preocupante.
El Ministerio de Salud de la Nación informó que durante el
año 2007 hubo 103.809 embarazadas adolescentes de 15 a 19
años de edad que tuvieron un hijo. Es muy difícil que se
pueda concebir a estos embarazos como el resultado de una
decisión responsable, autónoma y madura y más bien parecen
el resultado irreflexivo, desinformado e inconsciente de la
sexualidad.
Esta maternidad trastoca la vida de la adolescente de un
modo a veces muy grave. Así, en general las chicas se ven
imposibilitadas de seguir con los estudios secundarios y a
la maternidad sorpresiva le sigue la desconexión con el
sistema educativo, algo que puede condicionar el horizonte
de expectativas de una persona.
Ante esto, las autoridades educativas de jurisdicciones como
la Ciudad de Buenos Aires han flexibilizado algunos
criterios para lograr retener a las alumnas-madres en las
aulas. De este modo, y acompañando el incremento del número
de adolescentes embarazadas, en la Ciudad el índice de
adolescentes embarazadas que cursan la secundaria creció
casi un tercio en los últimos dos años. En las escuelas de
la provincia de Buenos Aires también se viene registrando un
incremento del número de alumnas ya madres.
La mayoría de las niñas madres
tienen entre 17 y 19 años, viven en situación de pobreza,
tienen escasa formación educativa y carecen de acceso a
cobertura de salud, de acuerdo con una investigación del
Instituto Gino Germani. Sólo la mitad vive con su pareja.
Una de cada diez madres adolescentes tiene entre 15 y 16
años.
La mayoría de las madres
adolescentes son jóvenes de 18 a 19 años, en situación de
pobreza, con un precario acceso a cobertura de salud y a
formación educativa, explicó a AUNO la socióloga Elsa
López, del Instituto de Investigaciones Gino Germani, que
depende de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.
El 9.5 por ciento de las madres adolescentes son chicas
que se engloban en lo que se llama “fecundidad adolescente
precoz”, que va de los 15 a los 16 años. El resto tienen
entre 17 y 19, y casi la mitad (47.1 por ciento) tiene 19
años, según se desprende de los datos que arroja la
Encuesta de Condiciones de Vida del Sistema de
Información, Monitoreo y Evaluación de Programas Sociales
(SIEMPRO) del Consejo Nacional de Coordinación de
Políticas Sociales de la Argentina, del 2001.
López asegura que es fundamental distinguir entre la
fecundidad adolescente precoz y la tardía (17 a 19 años).
Explicó que la precoz es la que llama más la atención
mediáticamente ya que si bien “su magnitud es muy pequeña,
es la que ha crecido proporcionalmente en los últimos
años”. Advirtió además que hay que considerar los casos de
jóvenes de 12, 13 o 14 años embarazadas, ya que a su
juicio eso habla de “chicas que han sido violadas, con una
coacción social de personas mucho mayores que ellas, o de
familiares”.
Al respecto, la socióloga del Instituto Gino Germani
comenta que “se habla de que la fecundidad adolescente
esta creciendo y en realidad creció desde 1960 hasta 1980,
pero ahí comenzó a descender”. Sin embargo, explicó que no
disminuyó en la misma proporción en que disminuyo la
fecundidad en otros grupos de edades y la que más
disminuyó fue la tardía, en cambio “la precoz en cambio sí
aumentó y eso llama más la atención”.
El estudio del SIEMPRO arroja otros datos, como por
ejemplo, que las chicas que son madres tienen bajísimo
nivel educativo. Del total, sólo un 5 por ciento terminó
los estudios secundarios, mientras que un 12 por ciento ni
siquiera finalizó la primaria (la encuesta se realizó en
un momento donde la Reforma Educativa que impuso el E.G.B.
aún no se había implementado por completo en todo el
país).
Otra muestra de la desprotección social en que se
encuentran estas jóvenes mujeres es la que da la
distribución de estas según sus ingresos: el 84.6 por
ciento de las madres adolescentes pertenecen a los dos
quintiles (dos quintas partes) de ingresos más bajos. En
el más alto la encuesta no registró adolescentes con hijos
y en el segundo más alto, apenas un 3.2 por ciento.
Paralelamente sólo 5.4 de las chicas de 15 años con hijos
tienen acceso a cobertura de salud. Hacia los 19 años,
este porcentaje trepa al 23.6 por ciento. Por el
contrario, entre las adolescentes sin hijos, la protección
de salud supera el 50 por ciento, independientemente de la
edad.
Por estos motivos, aunque López considera correctas las
últimas medidas del Estado al respecto, considera que
deben desarrollarse de modo inclusivo y que apunten a
disminuir las inequidades entre los dos grandes grupos de
población que se destacan en estos estudios: las madres
adolescentes en situación de pobreza, con precaria
cobertura de salud y acceso a ingresos y educación, que
engloban a la mayoría de las madres adolescentes, y las
jóvenes que se ubican en los quintiles de ingresos más
altos, con mejor cobertura sanitaria y con mayores
posibilidades de acceder a mejor educación y puestos de
trabajo.
Embarazos no deseados
López desmitifica la idea
generalizada de que todas las jóvenes adolescentes que han
sido madres están solas. Aunque señaló que el porcentaje
crece cuando se trata de chicas mayores, la socióloga se
apoyó en los números del estudio de SIEMPRO para afirmar
que el 56.1 por ciento de las jóvenes con hijos mantienen
una unión de hecho con sus parejas, están casadas o lo han
estado.
Además, destacó que en las mujeres de bajos ingresos,
la maternidad es una opción deseable desde corta edad.
Tener hijos, asegura, “significa ganar espacio social,
aumentar la estima, el respeto y el prestigio dentro de su
familia y su comunidad”. Esto no desconoce, sin embargo,
otros factores como “las relaciones de poder y sumisión
entre varones y mujeres, el acceso a la información y a
los métodos de control de embarazos”, pero López explica
que en un medio social “con consumo de bienes escasos,
seguridad económica limitada y bajo desarrollo profesional
e intelectual, los hijos representan el acceso a una
situación de mayor reconocimiento y prestigio social”.
La tasa de fecundidad adolescente de nuestro país es
de 62.2 nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años.
Ese promedio nacional oculta importantes diferencias
regionales, explica López. Esas diferencias coinciden con
la distribución económica y la concentración de la riqueza
en nuestro país. Así, en la Ciudad Autónoma Buenos Aires
la tasa es de 23.9 por mil, mientras que provincias como
Chaco o Misiones superan el cien por mil (101.1 y 100.4,
respectivamente).
La magnitud de la fecundidad adolescente en Argentina es
menor que en los países con los que limita, explica López,
con excepción de Chile. En el resto del mundo, los índices
de fecundidad adolescente también son reflejo de
diferencias de desarrollo económico, acceso a servicios de
salud y distintas idiosincrasias culturales.
En algunos países de África, como Niger, esta tasa
supera el 200 por cada mil mujeres de entre 15 y 19 años.
En Europa, en cambio, es tan bajo como 20 por cada mil. En
Asia, de 35 por cada mil, y Japón presenta una tasa
asombrosamente baja, de entre el 3 y el 6 por cada mil
mujeres adolescentes
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