ASOCIACION  CIVIL

D.P.P.J. MAT. 25.179

 

Vecinos de Quilmes quieren frenar el delito

Una joven violada y asesinada que quería ser enfermera

Se suceden robos y asesinatos en el barrio Santa Lucía
 

LA PLATA.- Paola Soria tenía 20 años y quería ser enfermera. Vivía en un barrio muy pobre de Quilmes, Santa Lucía, que está entre dos asentamientos: La Matera y la villa Kilómetro 13. Paola se había inscripto en la Cruz Roja de Lanús para hacer el curso de enfermería, que comenzaba el lunes 17 de marzo. Mientras tanto, para ganar algo de dinero y colaborar con sus padres, Daniel y Viviana, cuidaba a sus sobrinos cuando su tía se iba a trabajar. Hacia allí se dirigía el martes 11 de marzo pasado, a las 7, pero no pudo llegar.

No había caminado 200 metros, cuando un grupo de hombres la obligó a entrar en una casa que estaba en la calle 885 y Santa Fe. Estaba, porque en esa esquina ahora sólo hay un terreno. Los vecinos incendiaron y tiraron abajo la casa, que era un aguantadero, cuando supieron lo que le habían hecho a Paola.

Al padre le tiemblan los labios cuando habla de su hija. "Ahí la violaron y la mataron. Después, la tiraron al arroyo... Yo veía cómo apuraban a la gente. No me voy a meter, decía, a ver si se desquitan con mi familia. Yo veía lo que hacían, cómo apretaban a la gente, cómo se drogaban... Si no me hubiese callado, hoy tenía conmigo a mi hija", dijo el hombre.

Daniel Soria le hizo una promesa a los vecinos. "Estoy peleando para que ahí, donde estaba ese aguantadero, pongan un destacamento. Lo que me mantiene peleando son mis dos hijas, mi hijo y que, cuando pasó lo de mi hija, se hubiera levantado todo el barrio. Mi promesa con los vecinos es que iban a contar siempre conmigo para limpiar a toda la lacra del barrio."

Matar por un par de zapatillas

El crimen de Paola fue el último de una serie de cuatro casos. "En noviembre mataron a Luis, un hombre que vivía en la otra cuadra. Lo mataron por cinco pesos y el celular. Y un mes antes de lo de mi hija matan a un pibe de 18 años. Se llamaba Sergio González. Lo mataron en el puente del arroyo para robarle dos pesos y un par de zapatillas. ¡Ah! En enero mataron a otro pibe; no me acuerdo de cómo se llamaba", contó Soria.

Una vecina, Carina, relató: "La policía no viene al barrio y los pibes se tiroteaban de esquina a esquina a las cuatro de la tarde. Para ir a trabajar, por la madrugada, tenemos que salir en grupos. Lo mismo, para llevar los chicos a la escuela. No es normal llevar a tu hijo a la escuela con una tijera o una punta escondida en la manga".

Teresa Ramos vive en ese barrio y tiene un autoservicio. La asaltaron 66 veces. El último robo ocurrió el 11 de agosto. "Ese día -contó la mujer- le pegaron un tiro a mi hija, Luz Marina. Le robaron todo, pero igual le pegaron un tiro. Ya no quiero estar en mi negocio".

Dijo Soria que ha asumido el rol de líder en esta zona jaqueada por la inseguridad: "Le echo la culpa al Estado. Necesitamos más seguridad en el barrio, para que no pasen estas cosas... Y ojalá que los que le hicieron eso a mi hija no salgan más. Que no obliguen a la gente a tomar justicia por mano propia. Si uno de esos se acerca a una chica, acá lo linchan. Ninguno va a tolerar más que pase una cosa así".

 

En el barrio El Progreso, rodeado por dos villas de emergencia, organizaron un sistema de alarmas en la calle y en casas

 
Con el Plan Alerta, los vecinos del barrio El Progreso quieren recuperar la calle y no quedarse encerrados Foto: Willy Gómez

Por Ramiro Sagasti
De la Redacción de LA NACION

 

LA PLATA.- En las calles del barrio El Progreso, de Quilmes, hay carteles que dicen: "Plan Alerta, cuadra controlada por los vecinos en contacto directo con la policía". También hay, en algunos postes de iluminación, unas bocinas y unos botones rojos para activar la alarma en la calle. En las casas de las familias que participan del plan también hay pulsadores. Esta es la manera que encontraron los vecinos para intentar frenar los robos, que allí ocurren todos los días.

Luis César Peralta, que vive en el barrio y confeccionó las alarmas, dijo: "Empezamos hace nueve meses y ya se hicieron 16 detenciones con estas alarmas. Es un barrio de gente mayor, vulnerable. Hay intrusos, pero acá lo más peligroso son los arrebatos con violencia. Los ladrones están a la pesca de teléfonos celulares, carteras... Para eso están los botones de pánico: hay dos por cuadra".

Los habitantes del barrio caminan, todos los días, por las calles Neuquén y Chubut para llegar a la avenida Mitre, donde pasan todas las líneas de colectivos que los conectan con el centro. Allí colocaron alarmas, ya que son comunes los arrebatos durante la madrugada y la mañana, cuando la gente sale a trabajar o a estudiar.

Baby, que vive en el barrio desde hace muchos años, dijo: "La alarma no sólo sirve para asustar a los delincuentes. También sirve para pedir ayuda. Los vecinos la hacemos funcionar perfectamente. La policía reaccionó rápidamente cuando la activamos. El problema es la Justicia. En una semana, la misma fiscalía detuvo y liberó, dos veces, a un tipo que intentó entrar en dos casas".

"Rodeados"

"Lo que pasa es que estamos rodeados. ¿Ves?", dijo Peralta, y señaló con el mentón la esquina de su casa: allí hay un terreno en la que sólo hay pasto ralo y tierra seca; detrás, un boulevard, con una cancha de fútbol casi teórica y, más allá, una villa de emergencia enorme. Otro vecino, Jorge, dijo: "Acá es común el afano. A mí me afanaron. A él lo afanaron. A todos nos afanaron. Te sacan los medidores de gas, los caños... Por suerte no tuvimos una desgracia. Los que nos están jodiendo son los rateros. Sabés hasta los nombres de los que vienen a robar. Tenemos la suerte de estar entre estas dos villas, qué le vas a hacer..."

El Progreso está entre dos asentamientos: la villa Itatí, una de las más grandes de la Argentina, donde viven 70.000 personas, y la villa Azul, que es más chica pero igual de peligrosa. Son dos ejemplos inexorables de la ausencia del Estado: los derechos se diluyen en arroyos -o vertederos industriales- que cruzan urbanizaciones abandonadas; el aire huele a cosas incineradas: cueros, basura química, grasa, plásticos, huesos, metales todo junto. En todo Quilmes viven 700.000 personas; 120.000 lo hacen en villas.

En esta zona, según la policía, los vendedores y los consumidores de "paco", proliferaron como en ningún otro lado. "Es probable que muchos rateros sean adictos al "paco" y que roben caños y medidores para comprar droga. Esta es una zona muy problemática. Todo el partido de Quilmes está rodeado de villas, y está a la cabeza de los operativos antidroga", dijo el presidente del foro de Seguridad de ese distrito, Aníbal Ferrante.

"¿Querés ver cómo funciona la alarma?" Peralta pulsó el botón de su casa. Una pequeña luz roja que está en el frente de su vivienda se encendió. "Ahora estamos colocando estas luces, para que sepamos en qué casa se accionó la alarma". La alarma empezó a sonar y veinte personas salieron a la calle. Se acercaron chicos en bicicleta. Peralta les explicó que había sido una demostración.

Baby contó que si bien las alarmas las colocaron hace nueve meses, los vecinos se empezaron a organizar en 2005. "A todos nos asaltaron por lo menos una vez -dijo la mujer-. Esto era tierra de nadie y nosotros sólo salíamos de casa para trabajar, estudiar o hacer los mandados. Entonces decidimos recuperar las calles".

- ¿Cómo lo hicieron?

-Nos empezamos a juntar los sábados a la tarde en esa esquina -señaló las calles Falucho y Neuquén-. Los chicos, a jugar a la pelota o a andar en bicicleta; los mayores, a jugar al tejo y tomar mate. Antes ni se enteraban de lo que ocurría en la casa de al lado y ahora hasta festejaron juntos la Navidad.

El boulevard que separa el barrio El Progreso de las villas es una frontera imaginaria. El presidente del foro de seguridad aclara, una y otra vez, que en las villas no viven sólo delincuentes, sino que tal vez son las víctimas más indefensas de la inseguridad (ver aparte).

Pero los vecinos insisten con su postura. "Lo de allá en la esquina, el terreno, era un basural. La basura atrae a los delincuentes. Ahí vamos a hacer una placita. Lo que está atrás es para ellos...", dijo Peralta. Acotó Pablo, otro vecino: "Nosotros no nos podemos meter en la cancha de fútbol. Es para ellos". Y Jorge sentenció: "Que ellos no vengan acá y nosotros no vamos para allá".

La lucha contra el "paco"

LA PLATA.- La proliferación de la comercialización y el consumo de pasta base de cocaína es el fenómeno que más preocupa a las autoridades de Quilmes. El secretario de Gobierno, Raúl Oviedo, dijo que "hay asaltos a mano armada, homicidio, pero lo más común es el arrebato cerca de las villas Itatí, Azul, Los Eucaliptos, Los Alamos, dominadas por el «paco»". Allí están trabajando nueve foros de seguridad y la Subsecretaría de Seguridad Ciudadana, a su cargo, que "es el nexo entre los vecinos y la policía. "Además, hacemos operativos con la Secretaría de Salud para actuar contra el consumo de «paco»", dijo.

 
Opinión Lectores de La Nación
  • 13.09.0811:41

  • La situación social es muy grave, y si no se adoptan medidas excepcionales va a empeorar, ya que los vecinos se armarán en defensa propia y habrá muertes.

 

13.09.0810:03

  • El municipio de Lobos tuvo una distinción por tener un buen Sistema de Seguridad y leo el caso de Quilmes donde estàn trabajando con el Foro de Seguridad, lo cual está regido por la ley 12.154 y en la medidad que la gente se comprometa y participe teniendo reuniones periódicas, hay posibilidades de mejorar la situación. Se envió al Secretario de Atención al Ciudadano-Pcia Bs As, Sr Daniel Lorena, un nota para que comunique a la Cámara de Diputados -Pcia Bs As la necesidad de impulsar los Foros de Seguridad en la Pcia Bs As. Si hay voluntad política y sin especular por parte de la dirigencia, podríamos tener buenos resultados. Luis Osorio d.n.i. 7.780.402 Integrante Foro Municipal de Avellaneda
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  • 13.09.0809:30

  • El vecino explicó claramente: "El problema es la justicia que en una semana, la misma fiscalía, liberó dos veces a un tipo que intentó entrar en dos casas". Esos fiscales deberían ser castigados por incumplimiento del deber público y complicidad en el delito.
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    • 13.09.0808:34

    • el crecimiento del delito viene sucediéndose desde hace varios años, conjuntamente con el crecimiento de la confrontación social entre el que menos tiene y el que tiene algo (ya no hablo del que tiene mucho). por la inactividad del estado, no solo hay que hacer un sistema de seguridad barrial, sino que hay que armarse contra la delincuencia. es lamentable lo que digo, pero es lo que creo.

    Diario La Nación, 13 de septiembre de 2008       http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1049603

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