1952 - 26 DE JULIO - 2007
55º ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DE EVA DUARTE DE PERÓN
Maria
Eva Duarte, como se llamaba al principio; Eva Perón, como se la conoció
en sus últimos años; Evita, como el pueblo la bautizó, fue una figura
que rompió todos los precedentes históricos y definió una modalidad
política nunca vista hasta entonces. Durante el breve período de su
actuación, al lado de Perón, fue el centro de un creciente poder y se
convirtió en el alma del movimiento peronista, en su esencia y en su
voz. Adorada y a la vez odiada por millones de argentinos, lo que jamás
provocó fue la indiferencia.
Biografía
Maria Eva Duarte nació en Los Toldos, provincia
de Buenos Aires, en 1919. Ella, su madre, Juana Ibarguren, y sus cuatro
hermanos formaban la familia irregular de Juan
Duarte, que falleció cuando Evita tenía seis o siete años. En esa época,
se mudaron para Junín, donde Eva permaneció hasta 1935.
Se sentía asfixiada por el ambiente pueblerino y entonces, con tan sólo
15 años, decide mudarse a Buenos Aires buscando convertirse en una
actriz. Sola, sin recursos ni educación, se enfrenta con un mundo hostil
y duro, cuyas reglas desconoce. Pero triunfa: llega a ser actriz de
cierto nombre, pese a la falta de mayores talentos teatrales, y a
encabezar un programa de radio muy escuchado.
Pero su destino era otro. En enero de 1944, Eva Duarte conoce al coronel
Juan Domingo Perón en un festival que la comunidad artística realizaba
en beneficio de las víctimas de un terremoto que
había destruido la ciudad de San Juan pocos días
antes.

En el mes siguiente, ya vivían juntos y dos años más tarde regularizan
la relación, contrayendo matrimonio en una ceremonia íntima y que no
trasciende al público

En febrero de 1946, después de una campaña electoral en que la presencia
de Evita fue marcante, Perón es electo presidente. La oposición le
trasladó a ella la antipatia y el rechazo que sentian por Perón. La
acensión vertiginosa "esa mujer" fue para esos argentinos un motivo más
de repúdio.
En su rol de primera dama, Eva Perón desarrolló un trabajo intenso,
tanto en el aspecto político como en el social. En cuanto a la política,
trabajó intensamente para obtener el voto femenino y fue organizadora y
fundadora de la rama femenina del peronismo. Esta organización se formó
reclutando mujeres de distintas extracciones sociales por todo el país.
Las dirigentes de la nueva agrupación recibieron el nombre de "delegadas
censistas".
En el aspecto social su trabajo se desarrolló en la Fundación Eva Perón,
mantenida por contribuciones de empresarios y por donaciones que los
trabajadores hacian cuando tenian una mejora en sus sueldos. Creó
hospitales, hogares para ancianos y madres solteras, dos policlínicos,
escuelas, una Ciudad Infantil. Durante las fiestas distribuía sidra y
pan dulce, socorría a los necesitados y organizaba torneos deportivos
infantiles y juveniles.
El otro bastón y tal vez eje principal de su popularidad fue constituído
en torno a los sindicalistas y a su facilidad y carisma para conectarse
con las masas trabajadoras, a quienes ella llamaba sus "descamisados".
Eva Perón falleció el 26 de julio de 1952, aun muy joven, por ocasión de
una leucemia. El dolor popular no la abandonó en un velatorio que duró
14 días y a partir de entonces no la abandonaría jamás.

Evita
Cuando elegí ser "Evita" sé que elegí el camino de mi pueblo. Ahora, a
cuatro años de aquella elección, me resulta fácil demostrar que
efectivamente fue así.
Nadie sino el pueblo me llama "Evita". Solamente aprendieron a llamarme
así los "descamisados". Los hombres de gobierno, los dirigentes
políticos, los embajadores, los hombres de empresa, profesionales,
intelectuales, etc., que me visitan suelen llamarme "Señora"; y algunos
incluso me dicen públicamente "Excelentísima o Dignísima Señora" y aún,
a veces, "Señora Presidenta". Ellos no ven en mí más que a Eva Perón.

Los descamisados, en cambio, no me conocen sino como "Evita". Yo me les
presenté así, por otra parte, el día que salí al encuentro de los
humildes de mi tierra diciéndoles "que prefería ser "Evita" a ser la
esposa del Presidente si ese "Evita" servía para mitigar algún dolor o
enjugar una lágrima.
Y, cosa rara, si los hombres de gobierno, los dirigentes, los políticos,
los embajadores, los que me llaman "Señora" me llamasen "Evita" me
resultaría tal vez tan raro y fuera de lugar como que un "pibe", un
obrero o una persona humilde del pueblo me llamase "Señora". Pero creo
que aún más raro e ineficaz habría de parecerles a ellos mismos.
Ahora
si me preguntasen qué prefiero, mi respuesta no tardaría en salir de mí:
me gusta más mi nombre de pueblo. Cuando un pibe me nombra "Evita" me
siento madre de todos los pibes y de todos los débiles y humildes de mi
tierra. Cuando un obrero me llama "Evita" me siento con gusto
"compañera" de todos los hombres.
Fragmento del libro "La razón de mi vida" escrito por Eva Perón en
1951
A los verdaderos compañeros....
Ofelia Rosales - Presidente