En San Lorenzo, donde combatió San Martín, la
Confederación Argentina derrotó a Francia e Inglaterra.
16 de enero de 1846: Un nuevo
aniversario de la "Batalla Olvidada"
En el campo en que San Martín luchó contra los
españoles en 1813, las fuerzas de la Confederación Argentina derrotaron la
flota imperial anglo francesa en 1846. A pesar de la importancia
histórica, esta batalla es desconocida históricamete.
Un campo con historia
A 25 kilómetros al norte de Rosario, a la altura de la desembocadura del
arroyo San Lorenzo se encuentra, en la ciudad del mismo nombre, el
Convento de San Carlos. Allí puede advertirse que el imponente río Paraná
que baña las altas barrancas se angosta notoriamente en ese paraje.
Desde la atalaya del Convento el entonces Coronel San Martín pudo avistar
el desembarco de los "godos" en la madrugada del 3 de febrero de 1813. Al
mando del capitán vizcaíno Juan Antonio Zavala irrumpieron, en son de
guerra, desplegando "su rojo pabellón" 250 soldados españoles con dos
piezas de artillería creyendo que iban a enfrentar y escarmentar a unos
pocos milicianos de la villa del Rosario.
Pero la sorpresa de los desembarcados fue grande cuando vieron la carga de
caballería que se les vino encima como una tromba. Los 125 granaderos que
estaban ocultos en el convento desde la noche anterior surgieron de las
penumbras como centauros y la carga los arrolló en menos de tres minutos.
Los españoles intentaron la resistencia vanamente pero 15 minutos después
estaban reembarcados dejando en el campo sus 2 cañones, la bandera de
guerra, 50 fusiles, 40 muertos y 14 prisioneros. Las fuerzas de la Patria
naciente tuvieron bajas: 27 heridos y 15 muertos, entre ellos el Capitán
Bermúdez y el Sargento Cabral.

Foto: San Martín y Rosas. La misma causa, distintos enemigos y el
mismo campo de batalla.
La trascendencia de la batalla de 1813
"No fue San Lorenzo un combate de mérito extraordinario, ni San Martín le
dio mas importancia que el bautismo de fuego de su regimiento" afirma José
María Rosa. Pero la fama de esa carga de sable y los pormenores heroicos
del combate tuvieron gran trascendencia. Fue la primera y única batalla
librada por el Gran Capitán en suelo patrio y terminó convirtiéndose en el
combate más célebre de las guerras de la independencia.
Tal vez, la razón de su gloria la encontramos en el argumento que Ricardo
Rojas expone con su personal estilo en el "Santo de la Espada": "El
combate de San Lorenzo fue el punto de arranque de esa carrera triunfal en
que palpita el generoso espíritu sanmartiniano".
Su recuerdo en el Convento y en San Lorenzo
El turista o cualquier curioso que hoy quiera visitar el histórico
convento encontrará un edifico remozado y muy bien mantenido que contiene
un interesante y completo museo recordatorio de la gesta sanmartiniana. Se
trata del "Museo Histórico del Convento San Carlos", el cual posee varias
salas de exposición. Estas incluyen la Capilla Antigua, con una muestra de
arte religioso; el Cementerio Conventual, donde se encuentran las tumbas
de los religiosos fallecidos; y una urna, señalada con el Escudo Nacional,
que contiene los restos de los caídos en el combate de San Lorenzo.
Un dato histórico memorable es el hecho de que en uno de los aposentos del
convento se alojó el coronel San Martín. Por último está la celda donde
agonizó el Capitán Bermúdez por once días.
Frente al convento se hallan el Monumento a la Batalla de San Lorenzo y el
Campo de la Gloria y en la parte posterior, sobre la avenida San Martín,
aún crece el pino en cuya sombra el Coronel San Martín escribió el parte
de la batalla.
Todos los años, los sanlorencinos se visten de fiesta para conmemorar el 3
de Febrero, la primera y única victoria al mando del General José San
Martín en suelo argentino. Y de un tiempo a esta parte se le ha agregado a
los actos centrales la realización emotiva de una carga de caballería y
salva de artillería a cargo de la 1º sección del Regimiento de Granaderos
a Caballos.
La otra batalla: la de 1846, la de la Guerra del Paraná
Retrocedamos nuevamente en el tiempo, detengámonos ahora en 1846, en el
mes de Enero de ese año. Argentina era ya una Nación independiente,
conducía la Confederación don Juan Manuel de Rosas y otras eran las
banderas extranjeras que remontaban nuevamente el Paraná violando la
soberanía nacional sobre los ríos interiores.
A mediados de 1845 la Confederación Argentina era invadida por una
poderosa escuadra anglo-francesa al mando del almirante Hotham. Las dos
más grandes potencias del mundo violentaban el territorio argentino a
pedido de los comerciantes, banqueros e industriales ingleses que "urgían
al gobierno británico para que conjuntamente con el de Francia, adoptase
medidas para limitar las restricciones puestas al comercio en el Plata".
Así comienza lo que algunos autores han denominado "La Guerra del Paraná".
Esta es una guerra nacional de resistencia que el gobierno de Rosas lleva
a cabo contra la agresión imperial anglo-francesa.
La dimensión histórica de la guerra
En previsión del propósito de forzar el Paraná por parte de los invasores,
el ejercito argentino monta, en diferentes y estratégicos parajes del río,
las defensas para detener o al menos obstaculizar la navegación de la
poderosa flota invasora.
Esta verdadera guerra fluvial no declarada comienza con el apoderamiento
de los barcos argentinos de la escuadra de Brown en Montevideo en agosto
de 1845 y termina cuando Gran Bretaña firmó con Rosas un tratado en 1849
por el cual Inglaterra se vió obligada a evacuar la isla Martín García,
reconocer la soberanía argentina sobre los ríos interiores, los derechos
de Oribe para ocupar la presidencia del Uruguay, devolver los barcos
argentinos y saludar en desagravio el pabellón nacional con 21 cañonazos.
Con respecto a Francia se convino que la Argentina retiraría las tropas de
la Banda Oriental cuando Francia quite las guarniciones militares de
Montevideo, abandone su posición hostil y celebre un tratado de paz.
Francia debió ceder después de meses de negociar ante las exigencias de
Rosas. En agosto de 1850 Francia concluyó con la Confederación un tratado
de paz y amistad. Rosas exigió que se formule el desagravio al pabellón
nacional con 21 cañonazos en forma inmediata a lo que los franceses
accedieron.
Los respectivos tratados de paz marcaron una clara victoria de la firme y
digna posición en defensa de nuestra soberanía nacional llevada a cabo con
férrea voluntad por Juan Manuel de Rosas como encargado de las relaciones
internacionales de la Confederación.
Las batallas de la guerra
En el transcurso de esta verdadera conflagración internacional se libraron
sobre las costas de los ríos Uruguay y Paraná varios encuentros armados.
Una de las batallas, la de "La Vuelta de Obligado", es recordada todos los
20 de Noviembre como el "Día de la Soberanía Nacional". Tal vez se eligió
este combate como icono, debido a la feroz resistencia de Mansilla, el
alto valor simbólico de las cadenas cortando la navegación del río y la
repercusión internacional que tuvo.
Pero hubo otras, no menos significativas que ésta, tanto desde el punto de
vista militar o por sus posteriores proyecciones políticas. La escuadra
invasora fue también hostilizada y combatida en las barrancas de
"Tonelero" y "Acevedo", en "Quebracho" y en la "Batalla Olvidada" de "San
Lorenzo" a la que me refiero en esta nota.
La "Batalla olvidada"
En las barrancas de la costa comprendida entre el histórico convento de
San Carlos y el lugar que se llama "Punta del Quebracho", el General
Mansilla, comandante de las defensas, había dispuesto ocultar los cañones
bajo la maleza junto con 250 carabineros y 100 infantes.
Al mediodía de 16 de enero de 1846, cuenta Saldías en su monumental
"Historia de la Confederación Argentina", aparecieron el vapor "Gordon",
la corbeta "Expeditive", los bergantines "Dolphin", "King" y dos goletas
armadas. La flota montaba 37 cañones de grueso calibre y custodiaban la
navegación de 52 barcos mercantes.
A la altura de la desembocadura del arroyo San Lorenzo, la "Expeditive" y
la "Gordon" hicieron tres disparos de bala y metralla sobre la costa para
descubrir la fuerza de Mansilla. Las tropas argentinas permanecieron,
según el plan, ocultas en sus puestos. Cuando todo el convoy se encontraba
en la angostura del río, Mansilla mandó a romper el fuego de sus baterías
dirigidas por los capitanes José Serezo, Santiago Maurice y Álvaro de
Alzogaray. "El ataque fue certero; los buques mercantes rumbeaban
desmantelados hacia dos arroyos próximos, aumentando con el choque de los
unos con los otros las averías que les hacían los cañones de tierra."
(Adolfo Saldías).
Al comenzar la tarde el combate continuaba extremadamente recio todavía.
Favorecidos por el viento de popa del atardecer, el convoy invasor llegó
hasta el lugar llamado "Punta Quebracho" con grandes averías en los buques
de guerra y pérdidas considerables de las manufacturas para comerciar que
llevaban los buques mercantes. Murieron en combate 50 hombres de las
fuerzas invasoras. El contraalmirante Inglefield en su parte oficial al
almirantazgo británico dice que: "los vapores ingleses y franceses
sostuvieron el fuego por mas de tres horas y media y apenas un solo buque
del convoy salió sin recibir un balazo".
La pérdida de las fuerzas nacionales fue insignificante: una sola baja.
Mansilla pudo decir con propiedad que: "hábiale tocado el honor de
defender el pabellón de su patria en el mismo paraje de San Lorenzo que
regó con su sangre San Martín al conducir la primera carga de sus después
famosos Granaderos a caballo".
¿Nadie recuerda esta batalla?
A mediados del año pasado fui a visitar el convento de San Carlos en la
ciudad de San Lorenzo. Estuve recorriendo todas las salas del bien
conservado museo, crucé la avenida y me dirigí al Campo de la Gloria donde
pude admirar los diferentes monolitos que recuerdan los caídos en el
primer combate de San Lorenzo.
Pensaba también encontrar alguna referencia a "la otra batalla de San
Lorenzo" que conocía a través de mis lecturas de historia. Busqué al menos
una mínima referencia, una placa recordatoria, pero no encontré nada. Con
una cuota de ánimo inquieto y curioso mantuve una conversación con
personal del museo por la cual me pude enterar de que estaban en
conocimiento de la "otra batalla de San Lorenzo" pero me confirmaron que
ninguna referencia se podía encontrar de ella, ni en el museo, ni en la
ciudad.
La lucha por la historia
Me dirigí luego a las barrancas desde donde se puede contemplar en toda su
inmensidad el río e imaginé desde ese mirador natural la flota imperial
anglo francesa tratando de proseguir rió arriba mientras las huestes de
Mansilla la cañoneaba incansablemente. Reflexioné sobre los por qué de la
carencia de un recuerdo de esta gesta en el lugar... No pude terminar de
creer ni de convencerme de que hoy, sólo por la obra del "aparato cultural
del sistema", profundamente antirrosista, se impida que se erija un
recuerdo en memoria de esos héroes olvidados. ¿Será que tal vez los
argentinos no tenemos espacio para recordar dos batallas que se produjeron
en el mismo lugar? ¿O será que la épica fundacional de la batalla de San
Lorenzo eclipsa cualquier otra?
Desconozco las razones, tal vez no las haya y sólo se trata de otra gloria
más, olvidada por los argentinos...
Pero al final del camino del razonamiento, llegué a la conclusión de que
la mejor forma de homenajear a los héroes y mártires es seguir recuperando
la historia, apropiándonos de su relato, combatiendo contra los olvidos
maliciosamente consumados por la historia oficial desde todos sus matices
y desde todas sus corrientes. Sólo poniendo luz sobre la oscuridad y
sacando del ostracismo y el olvido a los grandes luchadores y a las
epopeyas nacionales puede el pueblo, y en especial mi generación, romper
con un discurso histórico que nos condena a la dependencia y a la derrota.
La historia de un pueblo no admite recortes ni narraciones que cultivan la
desmemoria. La vida de un pueblo es una continuidad que se entiende con
una lectura completa. Solamente así se puede comprender nuestro presente y
se encuentran las claves para el futuro.
Bajo este faro se realiza este homenaje a aquel 16 de Enero, aquella
"olvidada" jornada en la cual, en el mismo campo en que San Martín luchó
por la liberación de nuestra patria, hubo otros argentinos que, casi 33
años después y siguiendo los principios del Libertador, lucharon sin
cuartel contra el imperialismo defendiendo nuestra soberanía nacional.
Escribe: Gonzalo García ( Movimiento de la Juventud Peronista de Paraná
Entre Rios ). Especial para la Federación de Entidades de Fomento y
Organizaciones Libres del Pueblo de Quilmes y Aguante la Manga