30 de Agosto
DÍA INTERNACIONAL
DEL
DETENIDO-DESAPARECIDO
Entre los
desaparecidos no hay inocentes, todos fueron culpables de querer un
mundo mejor.
"BORRARON SUS
CUERPOS"...
"NO MATEMOS SUS
SUEÑOS"...
Hasta La Victoria
Siempre
Por iniciativa de la Federación Latinoamericana
de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos ( FEDEFAM ), cada
30 de agosto desde 1981 se conmemora el Día Internacional del
Detenido-Desaparecido.
De acuerdo con fuentes de la , en todos los
países miembros de esa organización se realizarán diversas actividades
recordatorias y de reclamo de justicia.
Integran la institución Argentina, Bolivia,
Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras,
México, Nicaragua, Paraguay, Perú y Uruguay, naciones en que se practicó o
practica la desaparición forzada de personas.
La fecha constituye un aporte al fortalecimiento
de la conciencia mundial sobre la persistencia de la práctica de la
desaparición forzada de personas, catalogado como crimen de lesa humanidad
por Naciones Unidas y diversas instituciones internacionales.
También se inscribe en el trabajo que realizan
los organismos de derechos humanos para influir en las políticas publicas
nacionales e internacionales con el objetivo de prevenir toda forma de
autoritarismo y consolidar la vigencia de los derechos y libertades.
Se ha consensuado que la "desaparición" no sólo
vulnera todos los derechos personales de la víctima, sino también somete a
sus familiares a un sufrimiento equivalente a la tortura.
También, que constituye un delito continuo o
permanente mientras no se determine la suerte y el paradero de la víctima.
Los defensores de los
derechos humanos y los familiares de los “desaparecidos” en todo el mundo
se unen para reclamar su derecho a la verdad y la justicia
Las organizaciones han
pedido a los gobiernos afectados que tomen las medidas necesarias para
aclarar todos los casos de «desapariciones» realizando investigaciones
independientes e imparciales, con el objetivo de poner a todos los
responsables en manos de la justicia.
«La 'desaparición' no sólo
vulnera prácticamente todos los derechos personales de la víctima, sino
que también somete a sus familiares a un atroz sufrimiento, que se ha
reconocido como equivalente a la tortura», ha añadido Amnistía
Internacional, subrayando que una «desaparición» constituye un delito
continuo o permanente mientras no se determina la suerte y el paradero de
la víctima.
«A miles de familias se les
está negando su derecho básico a saber la verdad de lo que les ocurrió a
sus seres queridos», ha manifestado Amnistía Internacional, reiterando su
petición de que cada uno de los casos de «desaparición» se investigue y
que se termine con la impunidad que protege a los responsables.El 30 de
agosto se conmemora el Día Internacional de los Desaparecidos. La
iniciativa partió de la organización no gubernamental latinoamericana
FEDEFAM (Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de
Detenidos-Desaparecidos) y actualmente se celebra en todo el mundo.
La «desaparición» es una
lacra que afecta a todo el planeta.
Una «desaparición» se
produce cuando hay motivos razonables para creer que una persona ha sido
privada de su libertad por las autoridades o sus agentes con la
autorización, el apoyo o el consentimiento del Estado, y las autoridades
niegan que la víctima esté bajo su custodia, ocultando su paradero y la
suerte que ha corrido y dejándola así fuera de la protección de la ley.
Desaparición Forzada La
desaparición forzada se basa en un secuestro llevado a cabo por agentes
del Estado o grupos organizados de particulares que actúan con su apoyo o
tolerancia y donde la víctima 'desaparece'. Las autoridades no aceptan
ninguna responsabilidad del hecho, ni dan cuentas de la víctima. Los
recursos de habeas corpus o de Amparo -mecanismos jurídicos destinados a
garantizar la libertad e integridad del ciudadano- son inoperantes y en
todo momento los perpetradores procuran mantener el anonimato.
El objetivo es, además de
la captura de la víctima y su consiguiente 'tratamiento' sin freno de
ningún tipo, el crear, desde el anonimato y la subsiguiente impunidad, un
estado de incertidumbre y terror tanto en la familia de la víctima como en
la sociedad entera. Incertidumbre, porque no se sabe qué hacer, a quién
recurrir, porque se duda sobre el real destino y/o los beneficios de la
búsqueda. Terror, por el destino desconocido pero obviamente terrible y
por la convicción de que cualquiera y por cualquier motivo puede ser un
desaparecido. En la desaparición forzada se acumulan una serie de
violaciones de los derechos fundamentales de las personas: el derecho a la
libertad y la seguridad de la persona, el derecho a ser reconocida en
todas partes como una persona ante la ley, el derecho a la defensa, el
derecho a no ser sometido a la tortura, y constituye una grave amenaza al
derecho a la vida. La desaparición forzada paraliza tanto la acción
opositora de la víctima como a la sociedad entera. El desaparecido no es
pues, un simple preso político; tampoco es -como quienes la practican
quisieran hacer que se considere- un muerto, por más que se hayan
encontrado, muchas veces, sus cadáveres.
El papel de los familiares.
Al principio, cada familiar comienza una búsqueda individual. Luego se
encuentra con otros familiares y en las tareas de búsqueda y denuncia se
van conformando las diferentes asociaciones de familiares. Con el correr
del tiempo, la toma de conciencia de los orígenes de esta forma represiva,
de sus fines, la profundización del papel que juega el movimiento de
familiares, los lleva a traspasar las fronteras y a intercambiar con otros
países latinoamericanos. El análisis colectivo y la consiguiente
comprensión de lo que es el Continente, así como el claro beneficio de
aunar fuerzas detrás de objetivos comunes. Estamos conscientes que a nivel
de cada país la determinación del pueblo de no permitir esta forma
represiva es la única verdadera garantía.
En tal sentido, es
imprescindible que el movimiento popular conozca, comprenda y combata este
tipo de crimen que, sin duda, afecta la sociedad entera. El problema de
los desaparecidos no es sólo el de las víctimas y sus familiares, el
problema es de nuestros pueblos, de nuestro continente y de la humanidad
entera. Exhortamos a los organismos de derechos humanos, a los grupos de
solidaridad, a los sindicatos, a las organizaciones estudiantiles, a los
partidos políticos, a las iglesias de nuestra América a difundir
ampliamente este problema y esta lucha, a aunar esfuerzos para erradicar
para siempre este crimen de nuestras tierras. Hay que sumar fuerzas para
insistir en la investigación adecuadade los casos de desaparición forzada,
para rescatar con vida a los detenidos-desaparecidos y para juzgar a los
criminales, no por venganza sino en nombre de la justicia y la dignidad de
la sociedad civilizada. No es posible la construcción de una sociedad en
base de una falsa reconciliación, inadecuada justicia, indultos
presidenciales y olvido. Ignorarla es la mejor forma de alentarla.
Los mártires son los
imitadores más auténticos de Jesús en su pasión y en su muerte.